El Panamericano, la historia de un interno y su baile prohibido

Bolivia, Oruro 07 de septiembre(elSistema.info).- En la cárcel de Oruro es conocido como El Panamericano, apodo que se ganó luego que los canales de televisión de Santa Cruz mostraran un video filmado con un teléfono celular. Los movimientos sincronizados y pintorescos no tienen nada de malo, salvo que ocurrió dentro del penal cruceño de Palmasola, poniendo al “descubierto” algo que para muchos nunca fue un secreto.

En el video de poca resolución se puede observar a Carlos Algarañaz Barba, de 44 años, bailando la canción El Panamericano dentro de una celda lujosa: con televisor plasma, equipo de sonido, DVD, refrigerador y muebles.

Otras filmaciones revelaron también la presencia de damas de compañía dentro del penal, que desfilaban y modelaban para los ojos de los internos.

Las filmaciones causaron hace pocas semanas duras críticas al sistema penitenciario en Santa Cruz, por la forma en la que viven algunos internos gozando de lujos y presencia de mujeres en la cárcel, como si se tratara de fiestas privadas.

“El 6 de agosto (2011) con engaños me sacaron de la cárcel de Palmasola. Me dijeron que iba a declarar”, cuenta Carlos Algarañaz, con una voz débil y casi poco entendible. Hace más de un mes que llegó a la cárcel de Oruro y a los pocos días el crudo invierno y la altitud provocaron que su salud se quebrante.

Su pesada figura apareció de la Quinta Sección donde dice que ahora vive, en su mano derecha sujetaba una botella de refresco. Viste un deportivo rojo y azul, además de una chalina que cubre su cuello por el frío que aún se siente en el ambiente.

Sentado en una gradería de la cancha de futsal, Carlos Algarañaz dice: “Mi locura fue nomás bailar”, rememorando que por ese baile en Palmasola fue trasladado a la cárcel de Oruro contra su voluntad y con engaños.

Algarañaz salió de Palmasola sin llevar nada consigo, fue trasladado al aeropuerto y subido a un avión de la empresa BoA, siempre vigilado muy de cerca por policías, para luego aterrizar en La Paz y vía terrestre llegar a Oruro en horas de la noche.

Está enfermo

“Desde que llegué tengo problemas de mi presión y mi pecho. No me puedo sanar”, dice Algarañaz, quien pide a las autoridades que sea devuelto a la cárcel de Palmasola, donde se encontraba detenido desde el 26 de junio de 2010, por tentativa de homicidio, delito por el cual tampoco recibió una sentencia.

Aclara que tiene una resolución en la cual es castigado -por el baile- con 30 días de traslado de una sección a otra dentro de Palmasola y no de una cárcel a otra. “Acá tengo mi resolución”, dice tocándose el bolsillo derecho, donde guarda el documento que refleja su verdad.

“Yo les digo a las autoridades que me devuelvan donde yo soy, que no hagan esta injusticia. Hay personas que matan allá (Palmasola) y siguen allá, hay personas que hacen matar desde allá (Palmasola) y siguen allá. Yo, por un simple baile, fui trasladado en menos de 24 horas como si fuera un gran magnate”.

En la cárcel de Oruro una sola vez recibió la visita de su familia, no tiene dinero y a ninguna persona que lo visite. “Acá tengo amigos que me han ayudado, pero no tengo a nadie más”, concluye Algarañaz, quien se despide y se pierde en medio de la población carcelaria de Oruro.



Nota : El Sistema

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