viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Cómo tendría que ser el “Facebook” de los Indignados?



Es curioso. El año pasado fue Mark Zuckerberg el personaje del año para la revista Time; en 2011, los Indignados. En estos momentos, una nueva noticia los enfrenta, aunque sólo sea lateralmente: integrantes de Ocuppy Wall Street han confirmado que están trabajando en la creación de un Facebook propio, una red social que responda mejor a las necesidades de los activistas.
Ed Knutson (un desarrollador de aplicaciones móviles que se ha unido al grupo de protesta), en una nota publicada por la revista Wired, afirmó, como si se tratara de un mal silogismo: "No quiero decir que estamos creando nuestro propio Facebook, pero estamos creando nuestro propio Facebook".
¿Por qué han decidido lanzar una nueva manera de comunicar a la masa disconforme? El disparador fue no sentirse protegidos por las redes sociales existentes. El objetivo es controlar de manera directa la delicada información política que pueda llegar producirse.
Estiman que ciertas corporaciones y gobiernos tienen lazos directos con las marcas Twitter y la de Mark Zuckerberg, y que llegado el momento, éstas últimas, podrían actuar contra los activistas. Recordemos, por ejemplo, que hace unos días, un fiscal solicitó información oficial sobre la cuenta @OccupyBoston a la propia compañía del “pajarito”, iniciando un debate que todavía no se acalla.
Hay más motivaciones para el proyecto. “El medio es el mensaje”, esto ya lo dijo McLuhan, pero en este caso es notorio. Que exista un Facebook para el 99% es un símbolo, es una idea, que de por sí comunica mucho, más allá de la real utilidad de la herramienta social conseguida. Es una señal de protesta, incluso, contra las redes sociales existentes. Es un ataque discursivo contra la manera que tienen estas empresas de administrar la información pública y privada de los usuarios
Sí, la mayoría de estos colectivos de protesta se valieron de las redes sociales para unirse y hacer llegar su mensaje. Ahora dicen, “también queremos controlar la manera de comunicarnos”. Usamos las redes, “ahora tejemos las nuestras”.
Poco se sabe de este proyecto. Que se llamará Global Square (Plaza Global), que será programado en código abierto (¡obvio!) y que estaría muy avanzado.
Esta plataforma va a tener, según cuenta Mashable, un sistema para detectar si hay algún movimiento o convocatoria cercana, una aplicación de mensajes, de debates, un calendario de eventos, y un sistema para seguir y ver las actualizaciones de otros miembros de la red al estilo de Facebook. Uno de los aspectos más ambiciosos del proyecto es la utilización del estándar de etiquetas Resource Description Framework, que permitiría agrupar contenidos según el sistema de red semántica, de modo que se reducirán las dificultades generadas por el uso de diferentes idiomas y diferentes códigos y tecnologías en todo el mundo.
Ahora sí, entremos en la zona de especulaciones.

¿Cómo creen que debiera ser esta nueva red social “para el 99%”?

  • Según trascendidos, Global Square no estaría abierta a cualquiera, sino que se accedería por invitación; es decir que sólo los miembros admitidos pueden invitar a otro usuario. ¿Está bien pensar en cierto grado de exclusividad a este nivel de masividad de la protesta? Es muy difícil ser plural y exclusivo a la vez, por no decir imposible. Y está claro que estos movimientos, desde el espíritu y desde la forma, no son precisamente una “elite” cerrada. No se trata de una logia. Se trata de una manifestación.
  • Debe ser una red que fomente el encuentro virtual y también el real. Por ello, según Knutson es necesario que alguien dentro de la red conozca personalmente a otra persona y confíe en ella para invitarla a formar parte. Esto tiene la ventaja de que crear un canal eficaz para coordinar las acciones, sin embargo, no fomenta la participación ni la difusión del mensaje. Y aquí volvemos a los problemas del punto anterior.
  • Más que de una red tradicional sería una plataforma comunicativa, siguiendo los pasos de Diáspora. Esto supone que las funciones del servidor en internet serán distribuidas entre los propios usuarios, con lo que, por ejemplo, a las autoridades o a los gobierno les será más difícil acceder a los datos de aquellos que no los quieran compartir.
  • Deberá ser en código abierto y adaptable a las necesidades de los distintos grupos de protesta. Con el nombre Indignados decimos mucho, abarcamos más y por ahí omitimos las diferencias entre todas las protestas globales. Cada movimiento debiera poder adaptar Global Square a sus objetivos.
  • Aprender de Diaspora, pero también de las redes tradicionales. Es decir, que resguarde la privacidad, pero que también sea una vía de comunicación simple y pragmática. Su función debe ser conectar, y eso nunca hay que olvidarlo. El caracter intuitivo de Facebook y la simpleza de Twitter los llevaron a donde están. Global Square debe ser también eso, pero con la mirada puesta en la transparencia. Evitar caer en los defectos de Diaspora también.
  • Democrática y con el acento puesto en los grupos no en los egos. Algunos apuntan que la base del sistema será los votos a los mensajes y propuestas, un sistema similar al de Reddit. Mejor dicho, un sistema similar al de las asambleas y las mociones.
  • ¿Se puede crear una red social masiva y sentirse protegido en ella a la vez? ¿Es factible generar una plataforma para intercambiar información delicada (como la de tenoer política y la idiológica) y resguardarla de terceros? ¿Hay que pensar un entorno altamente personalizable y práctivo en simultáneo? Global Square, ni bien esté terminada, tal vez traiga consigo todas estas respuestas. Hay un 99% esperándola.

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