viernes, 9 de diciembre de 2011

Les guste o no, el euro está condenado














Algunos analistas creen que la eurozona, tal como la conocemos, no sobrevivirá por mucho tiempo; otros opinan que el riesgo de una ruptura a corto plazo es menor, y ven mayor peligro a largo plazo

Mientras los líderes europeos develan su último plan para resolver la crisis de deuda, los expertos en economía y mercados no están convencidos del éxito de estas soluciones.

Al menos un grupo opina que existen demasiados obstáculos que pueden generar que la unión monetaria se rompa, provocando la desaparición del euro como lo conocemos.

"Tres años después de la crisis financiera que parecía ser única en toda una generación, quizá estemos entrando al fin de la eurozona de las 17 naciones", dijo Graeme Leach, economista en jefe del Instituto de Directores, una organización sin afiliación política con base en Londres que aglutina 43,000 líderes de negocios en todo el mundo, pero en particular del Reino Unido.

Incidentalmente, el Gobierno del Reino Unido fue el único que se opuso al más reciente acuerdo, cuando el primer ministro, David Cameron, dijo que "lo ofrecido no respeta los intereses británicos".

En la mañana de este viernes, los líderes europeos -incluyendo a los 17 que conforman la eurozona- alcanzaron un acuerdo para un nuevo tratado intergubernamental para profundizar la integración de los presupuestos nacionales.

Con excepción del Reino Unido, parece que la mayoría de los estados europeos apoyaron el plan.

Pero las dudas sobre el papel del Banco Central Europeo (BCE) persisten. La entidad ha comprado deuda de los países del bloque de manera limitada, como parte de un programa de emergencia, aunque se le ha llamado a tomar una postura más agresiva.

El economista del Instituto de Directores argumenta que el euro está sentenciado al colapso debido al límite virtual del BCE para ofrecer apoyo financiero.

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha dicho una y otra vez que el único mandato de su entidad es prevenir la inflación.

"Es el BCE o la explosión. A menos que la entidad comience a operar como un prestamista de última instancia, con compras masivas de deuda soberana de países europeos, la lógica inexorable nos dice que la eurozona se romperá", aseguró Leach.

BCE busca auxiliar bancos, no gobiernos

Los últimos pasos van en la dirección correcta, pero se requiere mucho más, opinan los expertos.

"Todo los esquemas inventados para resolver la crisis en Europa se han quedado a la mitad, sin fundamentos ni acciones para implementarse", comenta Carl Weinber, economista en jefe de High Frequency Economics.

Los líderes europeos, sobre todo los de Francia y Alemania (las dos economías más grandes del bloque) se han enfrentado en sus posturas sobre el acuerdo fiscal, y la última propuesta se ha quedado "muy pequeña, muy tarde, y falla en su intento por reparar los problemas estructurales", explica Leach.

Alemania se ha opuesto por mucho tiempo a lanzar al BCE como el estabilizador de Europa a través de la impresión de dinero.

"El imprimir papel moneda se asocia con la hiperinflación, que resultó en el colapso de la República de Weimar, y en el surgimiento de Hitler. Desde la perspectiva alemana, una vez que el BCE 'pierda su virginidad' al imprimir dinero, este caerá en la promiscuidad", dice Leach.

Incluso si se llegara a dar un "evento catastrófico" que les haga cambiar de opinión, los obstáculos persistirán, pues "la hoja de balance del BCE ya se encuentra perforada. Está masivamente sobre apalancada", añade el economista del Instituto de Directores.

Aunque los inversores y expertos confían en que el BCE actuará por miedo, Leach no cree que se dé un acto fundamental en sus acciones.

Y sin otra salida de escape, el club de economías en problemas como Grecia, Italia y España puede conducir hacia "un punto donde considere sus intereses nacionales para salir del euro", a pesar de las inminentes repercusiones económicas, políticas y prácticas, explica Leach.

No todo el mundo concuerda con esto.

La analista de Evolution Securities, Elisabeth Afseth, sólo ve 10% de probabilidad de que el euro caiga tan pronto, pero concuerda en que los líderes europeos tienen mucho por hacer, y poner parches sólo incrementa la posibilidad de que la zona euro fracase.

"En el corto plazo, se presenta como un beneficio para todos que la eurozona prevalezca, porque el costo y sufrimiento de una ruptura sería inmenso. Pero los líderes europeos deben ser cautelosos en cómo formulan su unión fiscal. Si los términos resultan erróneos, será malo para la perspectiva de largo plazo, y el peligro de una ruptura permanecerá", explica Afseth.

A pesar de los desencuentros que pueden generar un 'terremoto' en el corto plazo, los expertos más optimistas creen que los líderes europeos se mostrarán más dispuestos a encontrar un punto medio para evitar consecuencias económicas severas.

"Los argumentos políticos son fuertes, pero vienen en contra de una realidad económica muy dura", explica Andrew Milligan, jefe global de estrategias del Standard Life Investments en Edimburgo, Escocia, advirtiendo que la salida de un sólo miembro de la eurozona puede costar al menos entre el 15% y 25% de su economía, quizá más.

"Una ruptura puede desencadenar una recesión mayor en Europa, así que resulta difícil imaginar cómo cualquier político o gobierno puede voluntariamente hacer planes para dejar la eurozona", dice Milligan.

Pero no significa que jamás pasará.

El economista opina que los líderes sortearán una crisis tras otra, mientras la Unión Europea seguirá enfrentando retos políticos complejos.

"Las posibilidades de que la eurozona se mantenga intacta en los próximos meses es alta, pero el peligro puede aumentar en los siguientes años, al tiempo en que transiten hacia alguna clase de unión fiscal", argumenta Milligan.

Nota: cnnexpansion

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