sábado, 30 de agosto de 2014

La década ganada en Bolivia

EL PROCESO DE CAMBIO ARRASA

El presidente Evo Morales logró colocar al país en el camino de la recuperación. En octubre va por un nuevo mandato y las encuestas lo respaldan. Los números que muestran cómo crecieron los bolivianos. Poder y convicción.


Para Evo Morales, la pregunta es por cuánto ganará en primera vuelta su reelección en las presidenciales bolivianas del 12 de octubre. Los candidatos están ya en campaña, pero las encuestas y las voces en las calles paceñas y cruceñas auspician un fácil, indiscutido triunfo para el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS). El historiador Hernán Pruden, profesor en la Universidad Mayor de San Andrés y en la carrera diplomática boliviana, lo resume en estos términos para Veintitrés: “Los siete prósperos años del MAS y sus políticas redistributivas combinadas con el carisma de Evo parecen asegurar un holgado margen de victoria para el MAS. A esto se suma la incapacidad de la oposición, tanto para aliarse entre sí como para adaptarse a la nueva Bolivia, donde un blancoide ya no puede ganar la presidencia”. El primer presidente democrático boliviano de origen indígena llegó para quedarse, por los méritos de su gestión.
Un país con taquicardia. Contra Bolivia chocan las presiones y corrientes de las naciones que la rodean. Con sus cinco fronteras, es el centro geopolítico de Sudamérica, atravesado del Atlántico al Pacífico, por rutas naturales de sur a norte (de la Argentina a Perú) y de este a oeste (de Brasil y la Argentina a Chile y Perú). En el acontecimiento más trágico de su vida independiente, la Guerra del Pacífico, contra Chile, de 1879 perdió el puerto de Antofagasta y la vital salida al mar. Desde entonces, Bolivia es el único país mediterráneo de América sin salida navegable: su flota sólo dispone de las aguas de la cuenca amazónica o las del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, límite (y condominio) con Perú.
Sin océano, amputado su pulmón marítimo, Bolivia es un país enorme: cuatro veces la superficie de España, dos la de Francia. Diez millones de habitantes (a los que se suman los migrantes, como los que habitan la Argentina, que también votarán en esta elección) en un millón cien mil kilómetros cuadrados en la región tórrida de Sudamérica, donde sólo el extremo suroeste se alza sobre el trópico austral. Del fuego al hielo, los climas escalan su territorio, que llega hasta mesetas de más de 4.000 msnm. Mesetas que famosamente apunan a los seleccionados de fútbol visitantes.
Las ciudades futuras. Para el visitante que llegara a Bolivia después de un año, La Paz y Santa Cruz de la Sierra son una fiesta. La sede de gobierno (en la región andina) y la gran capital económica del Estado Plurinacional (en el Oriente) están más ricas que entonces, pero también han cambiado espectacularmente su paisaje urbano. En La Paz, una línea de autobuses estatal une regiones antes alejadas –no había antes casi “colectivos” en el sentido argentino, sólo minibuses y taxis compartidos–. Y la primera de quince líneas planeadas de teleféricos cruza sus cielos y une sus montañas. Ya con esta primera línea, es el teleférico más grande del mundo. En Santa Cruz hay disputas internas sobre cómo ejecutar un presupuesto de un millón de dólares diarios, o más.
Una economía sólida como la roca. El crecimiento económico aumentó del 4,5 en 2006 al 6,5% en 2013. El ingreso per cápita creció de 1.100 a 2.450 dólares y la desocupación bajó del 5,2 al 3,2 por ciento. Las exportaciones subieron de los 4.100 millones a los 12.500 millones de dólares y las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia pasaron de los 3.000 millones a los 14.000 millones de dólares. En mayo de 2006, Morales comenzó la nacionalización en el área de hidrocarburos, telecomunicaciones, minería, electricidad, aeronáutica y producción cementera. Ahora el Estado boliviano controla un 35% de la economía. Desde 2006 hasta 2014, Bolivia destinó unos 8.000 millones de dólares para proteger y ayudar a los sectores vulnerables a través de bonos sociales para mayores de 60 años, escolares y mujeres embarazadas.
El milagro cruceño. La nueva relación, más libre, con el poder central en La Paz, ha deflacionado la utopía política cruceña, que llegó a fantasear con la secesión, pero no ha detenido su “milagro económico”. Hasta 2014, en los últimos 25 años las exportaciones fiscalizadas de Santa Cruz crecieron 54 veces: de 53 millones a 2.900 millones de dólares. Con 370 mil kilómetros cuadrados, el departamento representa el 34% del territorio, pero aporta por sí solo el 70% de los alimentos de Bolivia. En 2011 y 2012, Santa Cruz creció 8,6%, lo que superó la expansión del PIB de Chile, Argentina y Brasil. Algo histórico: en el departamento de Santa Cruz, según las encuestas, el MAS vencería por el 56% de los votos.
Los números de la victoria. Además de llevar el presidente Morales la delantera en las encuestas (59% de la intención de voto según la empresa Ipsos, Opinión y Mercado; y 50,2% para Captura Consulting), resulta significativa en estos primeros sondeos (efectuados en julio y agosto) la distancia entre Morales y su inmediato seguidor, el empresario cementero Samuel Doria Medina (18% para Ipsos, 24,4% para Captura), líder de la derechista alianza Unidad Demócrata (UD).
El periodista y analista político Iván Bustillos, editor de “Animal político”, de La Razón, el mayor diario del país, analiza así esos números para Veintitrés: “En la última encuesta presentada por La Razón el 21 de agosto (Ipsos), se encuentra un dato revelador: la existencia del denominado ‘voto duro’ para el candidato (la respuesta ‘definitivamente votaré por él’) y de lo que se puede llamar el ‘voto blando o posible’ (‘podría votar por él’); la suma de ambas variables dan el ‘electorado potencial’”.
Según Ipsos, en esta encuesta, Evo Morales obtiene un voto duro del 42% y uno blando del 29%, sumando un total de 71% de potencial electoral; Samuel Doria Medina alcanza un voto duro del 8% y uno blando del 32%, 40% de potencial total; Jorge Tuto Quiroga, ex vice del dictador Hugo Banzer, llega al 3% de voto duro y 16% de blando (19% de potencial); Juan del Granado, ex alcalde de La Paz del Movimiento Sin Miedo, logra 1% de voto duro y 17% de blando (18% de potencial). Como se ve, si hasta octubre hay una variación, esta se dará en los respectivos votos blandos; de aquí la importancia de las campañas electorales que han comenzado. Más aún cuando en la encuesta de agosto de Ipsos se determinó que la suma de indecisos y nulos llegan al 17% del total de encuestados.
Caras nuevas
Según explica el politólogo Manuel Canelas, candidato a diputado plurinominal por el departamento de La Paz, su candidatura demuestra la apertura, en el MAS, de espacios políticos para gente no militante del partido, clase media acomodada y medianamente joven. Canelas, que estudió en Madrid, donde conoció a su pareja, un arquitecto español, sintetiza a Veintitrés: “Es también, creo, una apuesta por que el MAS procure recuperar algo de protagonismo en La Paz”. La postulación de Canelas puede ser vista como una decisión del presidente Morales de posicionar nuevas caras del proceso de cambio. A su vez, se trata también de una apuesta generacional y de un intento de vincular al partido con organizaciones sociales y políticas del exterior.
A diferencia de lo que pasa en las ciudades, donde estas caras nuevas pueden tener una incidencia decisiva, el sociólogo Mario Murillo, de la universidad pública paceña, comenta para esta revista: “Al parecer, los criterios para elegir candidatos en áreas rurales quedan supeditados directamente a la imagen de Evo Morales. El secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores de Bolivia (CSUTCB) declaró el martes a los medios que se decidió en asamblea general controlar los votos de sus afiliados para evitar el voto cruzado (en la Argentina, corte de boletas). El dirigente comentó que las personas que voten de esa forma serán castigadas. Algo parecido dijo la secretaria ejecutiva de la Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa cuando se refirió al voto cruzado como una traición que se castigaría en las comunidades en base a los usos y costumbres. ¿Cómo se sabrá por quién votó cada persona? ¿Qué tipos de castigos recibirán los votantes indisciplinados en base a una categoría tan ambigua como ‘los usos y costumbres’? Lo que queda claro es que los juicios que mandarán en la votación son distintos para el área rural y el área urbana. En las ciudades, los personajes individuales parece que incidirán en la votación; en el campo, no”.
Fuente : Tiempo de San Juan

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