lunes, 2 de febrero de 2015

Sicarios que hacen ‘trabajos’ en Bolivia tienen su base en Puno

‘LA MONA’. Así presentaron en 2014 en Santa Cruz a la colombiana Alicia Lorena Vargas, líder de un clan de sicarios.
‘LA MONA’. Así presentaron en 2014 en Santa Cruz a la colombiana Alicia Lorena Vargas, líder de un clan de sicarios. Foto: Afka

Asesinos a sueldo ofrecen sus servicios desde un blog. Pese a las publicaciones periodísticas desde 2013, la Policía no conoce el tema; el Gobierno anuncia investigación.

“Ofrecemos un trabajo limpio, nadie podrá pensar o asegurar que se trato de un ajuste de cuentas (sic)… estamos en la frontera PUNO Peru”. Ésta es la respuesta, faltas ortográficas incluidas, de Faraón Delcan, el alias de un sicario vía correo electrónico.
“Precio 2.000 USD (dolares) forma de pago 50% inicial y 50% al finalizar puedo garantizarle que usted (sic) no se vera involucrado…”, agrega. A continuación deja un número de teléfono móvil peruano y el aviso de que se lo puede contactar por WhatsApp.
En Bolivia —donde fueron atrapados asesinos a sueldo de nacionalidad brasileña y colombiana— hay blogs y sitios electrónicos en los que se publicitan estos servicios. Lo paradójico es que pese a las publicaciones periodísticas efectuadas desde mediados de 2013 sobre este inquietante tema, éstos no fueron eliminados ni bloqueados.
Las autoridades dicen que no conocen de su existencia o que están inactivas hace años. Por ello La Razón ingresó al blog Sicarios Organizados y envió un correo a Faraón Delcan como si fuera un cliente interesado en la devolución de una deuda de $us 5.000.
Por la misma vía contactó a  Barsa Joaquín, quien por correo electrónico respondió textualmente: “Estamos en Puno… podría cobrarte 800 dólares… Forma de pago 50/50%”.  Este  blog o bitácora fue creado en 2010.
Así este diario constató que en el país también operan matones que tienen su base en Puno, Perú, situado a cinco horas y media en vehículo desde La Paz, y que ingresan para cumplir sus contratos y luego dejan Bolivia de inmediato.
En la primera página de la bitácora electrónica se informa que se pueden realizar trabajos en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, con costos que van desde $us 500,  $us 800 y hasta $us 2.000, según el objetivo del “trabajo”, como lo llaman.
Pero esa publicidad no es la única, basta consultar en Google para hallar estos anuncios en sitios donde se cuelgan varios avisos, otros blogs donde también se anuncian los esbirros bolivianos y hasta en redes sociales como Facebook.
“Asesinos a sueldo bolivianos, a sus órdenes. Si se encuentra desesperado, no sabe qué hacer, quiere que alguien desaparezca y no desea ensuciarse las manos ni verse involucrado, cuente con el mejor grupo”, ofrece uno de ellos.
El abogado Leopoldo Chui, fiscal de la División de Propiedades de El Alto, quien investigó crímenes cometidos por estos delincuentes, afirma refiriéndose a este fenómeno que “es solo una muestra de que los sicarios operan en el eje troncal de Bolivia, porque La Paz, Cochabamba y Santa Cruz ya son metrópolis por la cantidad de habitantes y el circulante de dinero que existe, por eso los delitos se incrementan y se hacen (cada vez) más complejos”.
En La Paz, el coronel Julio Sanjinés, director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), responde  a la consulta de La Razón sobre este “agujero negro” en la seguridad con un lacónico: “Desconozco la existencia de esa página”.
Luego pide a este diario que acuda al Comando General de la Policía para obtener información. La Razón traslada la consulta al actual viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez, quien anuncia: “Vamos a abrir una investigación, sé que hay una investigación por otro caso similar”.
En la segunda quincena de enero de este año, cuatro colombianos y dos brasileños fueron detenidos en Santa Cruz y Cochabamba por haber secuestrado a 12 personas para obligarles a pagar deudas a sus acreedores.
Sin embargo, el caso más notable se produjo el jueves 24 de julio del año pasado, cuando cayó en Santa Cruz la ciudadana colombiana Alicia Lorena Vargas, alias La Mona, cabecilla de narcotraficantes y sicarios.
La Policía la presentó como presunta autora intelectual del asesinato del peruano Ángel Taype Rodríguez, en abril de 2014, por no pagar una deuda de $us 10.000. La extranjera además fue implicada en la muerte de Jaime Abaroma Arana, quien falleció por dos impactos de bala el 15 de julio del año pasado, también en la capital cruceña.
Pero, ¿quiénes son estos delincuentes? El fiscal Chui divide en dos grupos a estas asociaciones criminales: unas son las que operan en el país, las que “en algunos casos” —sostiene— no llegan a atentar contra la vida de sus blancos y solo atemorizan a sus víctimas, y las bandas criminales internacionales o bacrim, acrónimo con el que se las conoce en Colombia.
“Estos grupos no se arriesgan, solamente entran al país con un objetivo, les pagan todo, incluidos sus viáticos, y luego de cumplir su fin abandonan el país”, explica el abogado, quien reivindica el trabajo del Ministerio Público.
Ambos grupos no ofrecen sus servicios en zonas rojas como el Barrio Chino de La Paz y el sector de la riel en El Alto, ahora particularmente las asociaciones criminales, como los llaman en la FELCC, se promocionan en la red.
En el blog citado se ofrece: “trabajamos con bolivianos, colombianos y peruanos en cualquiera de los departamentos y todo Sudamérica”. Al final deja una dirección de correo electrónico para tomar contacto.
Más adelante destaca que cuentan con personal masculino y femenino “desde los 13 años en adelante”. “Si necesita eliminar a alguien sin verse involucrado y que parezca un intento de robo accidente, sobredosis cuente con ello. Si necesita desaparecer a alguien y que nunca lo encuentren, cuente con ello. Si necesita que le secuestremos a alguien y se lo pongamos donde usted diga, cuente con ello” (sic).
Como si se tratara de una actividad legal, en el blog se ofrece como “especialidad” el cobro de deudas. “Si alguien le debe dinero y no le quiere pagar cuente con que tendrá hasta el último peso y con intereses de vuelta”.
“Servicios profesionales para todo tipo de cliente (personas e instituciones), todo tipo de trabajo en todo en mundo (professional cleaning) acabe con sus enemigos y obtenga la tranquilidad que tanto espera”, dice un aviso que ofrece asesinos a sueldo en La Paz y deja una dirección de email.
El fiscal Chui ratifica que estas bandas criminales ahora “transitan por las redes sociales, unos para vender lo robado y otros para anunciar sus servicios. Son parte de las nuevas generaciones de delincuentes”.
VISITANTES. Unos definen los costos de los trabajos según el objetivo, pero piden además siete días máximo si se poseen todos los datos y diez si la información es escasa.
Uno de ellos plantea “¿Cómo lo hacemos?” y se responde “Como tú lo pidas, desde accidente, ejecución, ajuste de cuentas, suicidio, etc…”.
El 17 de abril de 2013, el entonces ministro de Gobierno, Carlos Romero, en rueda de prensa en Santa Cruz, afirmó que no permitirá que “el sicariato se instale en Bolivia” e invitó a estos delincuentes a abandonar Santa Cruz. Además anunció un plan de control migratorio para capturar a los extranjeros indocumentados.
Días antes, Honorio Rodríguez fue asesinado en las calles de Santa Cruz por un sicario, pese a pedir clemencia. Las imágenes de la ejecución fueron captadas por una cámara de seguridad.
Chui considera que la Asamblea Legislativa Plurinacional debe sancionar nuevas normas para “accionar mejor el poder punitivo contra ellos (los sicarios) con el fin de reforzar más los operativos en “alojamientos y hostales, donde hospedan extranjeros sin identificación”.
Desde Colombia, Jeremy McDermott, periodista y director ejecutivo de la InSight Crime, una fundación que investiga el crimen organizado en Latinoamérica, en contactó con La Razón, recuerda que “si hay oficinas de cobro colombiano (por narcotráfico)… hay sicarios. Y con la captura de La Mona, el año pasado, había evidencia de una oficina de cobro”, sostiene el entrevistado.
También operan en Pando y Beni. En 2010, tras la muerte de Ronny Suárez Sattori, hermano del entonces gobernador Ernesto Suárez, se dijo que era el trabajo de sicarios.
Acceso irrestricto a avisos
Cualquier persona y de cualquier edad puede ingresar a las páginas  en las que se anuncian los asesinos a sueldo y leer los mensajes de quienes hacen estos trabajos. Éstos, además de promocionarse, dejan sus correos electrónicos para ser contactados.
El sicariato no existe como figura penal en Bolivia, solo la organización criminal, penada con 1 a 3 años (miembros) y 2 a 6 años (jefes).
Fuente : La Razon

Compartir

Ningun Comentario : "Sicarios que hacen ‘trabajos’ en Bolivia tienen su base en Puno"

Imprimir Imprimir la Noticia