Homosexuales en el Gobierno

Como efecto de una serie de aseveraciones acerca de la homosexualidad, tanto en discursos públicos a nivel nacional e internacional, el Presidente del Estado Plurinacional boliviano, Evo Morales, ha originado una tempestad de comentarios y toda clase de chirigotas a nivel mundial que han puesto su figura como uno de los personajes contemporáneos más dignos de la atención de parte de gobernantes y políticos sin excepción.
En primer lugar, el presidente Morales hizo referencia en Tiquipaya, Cochabamba, a la carne de pollo, sugiriendo que sería la causa de la homosexualidad, problema biológico que no han podido resolver, en los últimos doscientos años, la medicina, la psicología y toda clase de procedimientos educativos. Después de esa apreciación, el mandatario agregó otras nuevas opiniones relacionadas con el candente tema sexual y entre ellas “aconsejar” al Papa Benedicto de poner fin al dogma celibato que practica la Iglesia desde hace dos mil años y permitir que las monjas tengan la posibilidad de practicar las liturgias católicas tanto como los sacerdotes.
Finalmente, en vista de las críticas generalizadas, el presidente Evo Morales se vio obligado a aclarar sus afirmaciones considerando que fueron tergiversadas. En efecto, cuando en su última gira continental, llegó a España, decidió aclarar las murmuraciones y pidió perdón por relacionar el pollo con la homosexualidad. Así, en Madrid, por Radio Nacional pidió disculpas por las glosas cerca de los efectos perniciosos del consumo de carne de pollo y alimentos transgénicos en la sexualidad y la calvicie de los hombres. En ese sentido, sostuvo textualmente que, si bien sus conceptos originaron opiniones de diversos colores y sabores, “sus mensajes son tergiversados” y que también son “malinterpretados”, evitando, de esa manera, mediante la rectificación oportuna, que las mixtificaciones se conviertan en el hazmerreír internacional y poniendo a salvo no sólo la dignidad del “Estado Plurinacional” que preside, así como la solemnidad de su alta investidura.
Luego de dar esas explicaciones, el presidente Morales aportó para conocimiento general otra noticia inesperada para la audiencia de Radio Nacional de España, que se la escucha en todo el planeta, cuando reiteró, sin personificar naturalmente, que “hay homosexuales que trabajan en su gobierno” y que la nueva Constitución boliviana “reconoce esas diferencias”, afirmación candente que fue recibida por los oyentes como algo peregrino y que confirmaría la catarata de rumores nocivos que circulan a sotto voce y que se han convertido en la comidilla cotidiana que, en un ambiente tradicionalista, asegura que la homosexualidad es algo aberrante y contra natura, y por otro lado, pone en duda los fundamentos axiológicos del Gobierno que, por su parte, hace todos los esfuerzos posibles e imposibles para crearse una buena imagen y categorizar el “vivir bien”, intenciones que terminan, sin embargo, deteriorando aún más el vidrioso ambiente político nacional.
La prensa es considerada como Cuarto Poder del Estado, recoge los hechos y los comenta como es su deber, pero naturalmente no está en su atribución aconsejar a nadie lo que debe hacer o no hacer, ni al mismo tiempo hacer juicios de valor sobre el asunto de referencia. En todo caso, estando vigente la libertad de prensa, todos los hechos atraen su atención.

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