jueves, 31 de mayo de 2012

Tristeza roja


Guabirá descendió. Perdió el partido crucial frente al Wilstermann que también estaba urgido de ganar para retomar su lugar en la Liga del Fútbol Profesional Boliviano.

Hay tristeza roja en la cuna del club Guabirá, Montero, que pierde la plaza de la liga mayor del fútbol nacional, hasta el último campeonato, la única ciudad provinciana del país con equipo liguero.

Pero la hecatombe se veía venir como consecuencia de los malos resultados  que cosechó Guabirá en el torneo clausura de la liga profesional.

Un equipo desdibujado y totalmente diferente al que jugó el torneo apertura, pisó el gramado en el clausura, sin contundencia a la hora de marcar goles.

Quizo nutrirse de contrataciones de supuestos “refuerzos” que al final solo fueron una carga económica para el club.

Imposiciones de un Director Técnico que no supo retirarse en el momento oportuno, con un permanente respaldo de su presidente a pesar de los malos resultados.

Los hinchas lloran, y lloran de verdad, porque el fútbol es una pasión que se lleva en la sangre y sufren por el fracaso de una conducción dirigencial que no supo tomar determinaciones oportunas.

Pero es también consecuencia de una dura realidad económica que muy difícilmente superó el presidente del club y sus colaboradores. Cuesta mucho sostener un equipo profesional competitivo.

Guabirá es un club de hinchas, no de socios. Si el respaldo económico no viene de empresas o instituciones, solamente llega de las recaudaciones por la venta de entradas, porque los socios no aportan. Los hinchas lo hacen asistiendo a los partidos y muchas veces llenaron ‘la caldera’ a pesar de los precios prohibitivos para muchos seguidores.

Probablemente las recaudaciones cubrían parte de los sueldos de los jugadores, pero eso no era suficiente. Se necesita más para contratar mejores jugadores y armar un equipo que por lo menos se mantenga en la mitad de la tabla de posiciones.

Ahora, a pensar con la mente fría y a preguntarnos qué hacemos con Guabirá. El primer paso debe ser armar un equipo que dispute con solvencia el campeonato de la ACF y empiece la reconquista de la plaza en la Liga del Fútbol Profesional Boliviano. Ya lo hizo antes y lo puede hacer de nuevo.

La roja, no se muere, sigue corriendo por las venas de los norteños.


Fuente : Montero Noticias


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