miércoles, 28 de julio de 2010

Anorexia y bulimia: La moda de la delgadez

En Santa Cruz cada vez son más las mujeres que sufren de trastornos alimenticios como la anorexia nerviosa y la bulimia. Los medios de comunicación juegan un rol fundamental porque siempre muestran a modelos delgadas como el prototipo de la mujer bonita.

María (nombre ficticio) es una jovencita de 16 años que desde hace algún tiempo sufre de anorexia. Toda su niñez y parte de su adolescencia padeció de obesidad, hasta que a sus 13 años se propuso adelgazar y lo logró. Bajó casi 40 kilos con dietas bastante rigurosas y mucho ejercicio, todo con la ayuda de un médico y un nutricionista.

Lamentablemente con el pasar del tiempo y ante el temor de volver a engordarse comenzó a vomitar todo lo que comía (bulimia) y posteriormente a rechazar la comida (anorexia). María ahora se encuentra en una etapa peligrosa, ya que su salud está en riesgo, tiene serios problemas gastrointestinales y aunque está muy delgada, ella todo el tiempo se ve gorda y le aterra el sólo hecho de pensar en recuperar algunos de los kilos perdidos.


Así como María, en Santa Cruz existen cientos de mujeres con trastornos de la alimentación, ya sea anorexia nerviosa o bulimia, y lo más grave es que estas cifras continúan en ascenso, mientras se observa diariamente imágenes de reinas y modelos particularmente delgadas en la televisión y en los medios escritos, manifiesta el endocrinólogo Douglas Villarroel.
Explica que los trastornos de la alimentación son manifestaciones extremas de una variedad de preocupaciones por el peso y la comida, experimentados especialmente por las mujeres jóvenes. Estos incluyen la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el comer compulsivamente. “Todos éstos son problemas emocionales serios que pueden llegar a tener consecuencias graves”, dice.

Anorexia nerviosa
El médico internista gastroenterólogo Nelson Postigo explica que la anorexia nerviosa se caracteriza por un rechazo a la ingestión de alimentos, que las lleva a la inanición, por una distorsión de la imagen corporal, por lo que se perciben a sí mismas como obesas, de mayor peso al que en realidad tienen, despertando un deseo irracional e incontrolado de bajar peso. Es más frecuente en mujeres, de 10 a 20 por varón. Se inicia a los 15 años de edad.
“La anorexia nerviosa casi siempre se presenta en muchachas durante la pubertad o anterior a ella, como es el caso de algunas niñas de corta edad. No obstante, en estas pequeñas aún no podemos catalogarla como anorexia por su corta edad. Por otro lado, la anorexia puede desarrollarse durante mucho tiempo en algunas mujeres, aún terminada la adolescencia. Cabe aclarar que la anorexia, cuando no es tratada a tiempo, puede llegar a la caquexia, que en algunos casos puede ser mortal”, explica la psicoanalista Liliana Zabala.

Síntomas
Los principales síntomas de la anorexia nerviosa son: la constante preocupación por mantener un peso corporal bajo, miedo intenso a engordar, imagen corporal distorsionada (se ven gordas, aún cuando están extremadamente delgadas), pérdida de tres períodos menstruales consecutivos (amenorrea), extrema preocupación por el peso y la figura.
La anorexia es una enfermedad que comienza al iniciar una dieta, alterando de esa manera el peso corporal, pero más que todo es un mal que altera la autoconfianza y el amor propio, donde predominan los sentimientos negativos sobre su figura.

La bulimia
Este desorden alimenticio se caracteriza por ciclos en los cuales se come demasiado, seguido por purgas. Frecuentemente estos atracones se realizan en forma secreta. Los síntomas importantes son: episodios repetitivos de comilonas y purga, pérdida del control durante los empachos, purgarse tras los atracones (por vómito auto-inducido, utilización de laxantes, pastillas de dieta, diuréticos, ejercicio excesivo o ayunos), estar a dieta frecuentemente y preocupación extrema por el peso y la figura, detalla Nelson Postigo.
A diferencia de las personas que padecen de anorexia nerviosa, cuya enfermedad se hace evidente en su aspecto físico, las personas con bulimia pueden pedir ayuda varios años después de padecerla. A veces son los familiares los que las llevan a consulta después de sorprenderlas vomitando o tomando laxantes, o el dentista que en un examen de rutina descubre el deterioro en el esmalte dental. Generalmente las afectadas son personas de mayor edad que las anoréxicas.

Imponen la delgadez extrema
Liliana Zabala advierte que ambos trastornos alimenticios, tanto la anorexia como la bulimia, se presentan a menudo en países donde se impone la delgadez extrema como sinónimo de ser atractiva y esbelta, sobre todo en ciudades donde se impone el modelaje, para lo cual es una especie de prototipo de belleza de actualidad.
“En nuestro contexto social, basta con mirar las páginas sociales o los programas de farándula, donde casi siempre muestran a mujeres que poseen un cuerpo muy bien trabajado y de contextura delgada, es decir, que se fomenta el culto al cuerpo lo cual sirve como modelo de muchas chicas y mujeres de toda edad que no quieren quedar atrás”, señala la especialista.

¿Es por la moda?
Se ha impuesto como un patrón la mujer de contextura delgada, en tanto que las gorditas, que son motivo de burla de algunas personas, lo que disminuye la autoestima y la inhibición, las obliga a la inanición alimenticia exagerada por conseguir un cuerpo adecuado a los prototipos sociales que acarrea consecuencias a veces fatales.
“El desfile diario por los consultorios médicos de mujeres jóvenes con trastornos como la anorexia nerviosa o la bulimia, nos hace preguntar cuántas más se tienen que enfermar antes de que nos demos cuenta de que la cultura de la imagen corporal delgada puede ser dañina para la salud”, se pregunta Douglas Villarroel.

La influencia de los medios.
Liliana y Douglas coinciden en señalar que los medios de comunicación juegan un rol fundamental, dado que muestran figuras de mujeres bonitas, interesantes o que están de moda y eso vende. En realidad, esto es un asunto de oferta y demanda, los medios ofrecen las imágenes que los consumidores más quieren ver, por lo tanto la sociedad entera tiene una corresponsabilidad sobre estos desórdenes alimenticios. Si bien no están diciendo a la gente que tienen que ser así, el problema está en que dan el mensaje equivocado, haciendo parecer que la única manera de ser bonita es ser delgada.
“Es importante comenzar a reducir la presión a ser delgadas a la que son sometidas las mujeres, especialmente las adolescentes. Hace falta mostrar imágenes corporales más reales, aquéllas donde se tiene un peso normal y saludable, o incluso que se muestre el peso que tiene la mayoría de las niñas y jóvenes que tienden a ser más gorditas de lo normal”, indica Douglas.

Una imagen positiva
Es importante desalentar la idea de que una dieta en particular o llegar a tener un peso determinado lleva automáticamente a la felicidad y a la plenitud, afirman los especialistas.
La imagen corporal es cómo se ve uno al mirarse en el espejo o cuando se crea una imagen de sí misma(o) en su mente. Lo que opina acerca de su propia apariencia (incluyendo sus recuerdos, suposiciones y generalizaciones). Cómo se siente en relación a su cuerpo incluyendo su estatura, figura y peso.
Las personas con una imagen negativa de su cuerpo tienen una gran probabilidad de desarrollar un trastorno de la alimentación y con posibilidades de experimentar sentimientos de depresión, aislamiento, baja auto-estima y obsesión por perder peso. “Todos podemos tener días en que nos sentimos incómodos en nuestros cuerpos, pero la clave para desarrollar una imagen positiva es reconocer y respetar nuestra figura natural y aprender a reemplazar esos pensamientos y sentimientos negativos con ideas positivas, de afirmación y de aceptación”, argumenta el doctor Villarroel.

Factores que contribuyen
Los trastornos de la alimentación pueden desarrollarse por la combinación de condiciones psicológicas, interpersonales y sociales. Sentimientos inadecuados, depresión, ansiedad, soledad, así como problemas familiares y de relaciones personales. Nuestra cultura con su obsesiva idealización por la delgadez y el ‘cuerpo perfecto’ también son factores contribuyentes.
Una vez iniciados, los trastornos de la alimentación tienden a auto-perpetuarse. El hacer dietas, las comilonas y purgarse son métodos emocionales que utilizan algunas personas para manejar sus emociones y para sentirse en control de sus propias vidas. A su vez estas conductas deterioran la salud física, la auto-estima, la capacidad y el control.

Tratamiento eficaz
El tratamiento más duradero y efectivo para los trastornos de la alimentación es una combinación entre la psicoterapia, la atención médica y el manejo nutricional. Idealmente, este tratamiento debe ser individualizado y variar de acuerdo a la severidad del desorden alimenticio y de los problemas particulares, además de las necesidades y de las capacidades de la persona afectada y de su familia.
“En algunos casos el tratamiento puede convertirse en una larga y costosa batalla. A veces, a pesar de los mejores esfuerzos, el tratamiento podría resultar no exitoso. En estos casos los individuos se mantienen crónicamente sintomáticos o, aún más trágico, pueden llegar a la muerte, como resultado del daño físico o psicológico.

Complicaciones
El doctor Postigo indica que las complicaciones más frecuentes por los trastornos como la anorexia y la bulimia son: afecciones cardiacas, que es la causa más frecuente de muerte, alteraciones hidroelectrolíticas, esterilidad en el 25 % de los casos, crecimiento retrasado, osteoporosis, sordera, daño nervioso, cosquilleo, convulsiones, anemia, hemorragia digestiva alta, gastritis atrófica, síndrome diarreico, síndrome de mala absorción, intolerancia a la lactosa, hígado graso y, además, tentativa de suicidio. “El pronóstico es malo a largo plazo y poco efectivo. Sólo la mitad vuelve al peso normal”, concluye el especialista.

   Para tomar en cuenta   
Casi siempre todo diagnóstico precoz tiene soluciones factibles cuando es tratado a tiempo. Generalmente se pueden seguir estas pautas:
- Primero, detectar los posibles síntomas, luego buscar ayuda profesional con los especialistas en el tema.
- Seguir las pautas que se aconsejan por parte de los profesionales:
- La psicoterapia individual conductual, de grupo y/o familiar  si es necesario.
- La orientación nutricional con el profesional adecuado con el fin de ganar el peso adecuado.

- Se debe establecer un plan a seguir bajo supervisión de un terapeuta y un nutricionista.


Nota : El Deber

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