La lucha contra el cambio climático incluye frenar la crisis alimentaria

El deterioro del medio ambiente y los efectos de ello en la producción agrícola han comenzado a develar sus consecuencias al dejar abierta la posibilidad de una crisis alimentaria en Bolivia que incluya escases y especulación con los alimentos, inflación e incrementos en las cifras de extrema pobreza y desnutrición.

La muerte de ganado y reducción de la actividad piscícola causada por las bajas temperaturas, entre otros factores, ha fundamentado la predicción de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en el tema de seguridad alimentaria para los bolivianos dentro de la región.

Elisa Panadés, representante de la FAO en Bolivia, indicó a varios medios su preocupación respecto a las previsiones que tiene su organización en lo que se refiere a la crisis alimentaria y añadió que con excepción de huracanes, “Bolivia está afectada por todos los eventos climáticos que ocurren a escala mundial”.

Causas de la Crisis 

El tan temido cambio climático, efecto constantemente atacado y señalado como una de las consecuencias de la producción capitalista por el mandatario boliviano Evo Morales es identificado como la causa para el desarrollo de fenómenos climáticos inusuales alrededor del mundo que concluyeron con la destrucción de tierras, ganado y diversas fuentes de alimento, efectos que según organizaciones internacionales y estudiosos del tema puede traer como consecuencia una crisis alimenticia mundial.

Los fenómenos climáticos sufridos en Bolivia durante el primer semestre del 2010 afectaron la producción de alimentos al grado de llevar a instituciones como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a predecir una crisis de alimentos en la región, que podría llegar a incrementar las cifras de desnutrición y personas en situación de extrema pobreza.

Efectos del Cambio climático y desastres naturales como las sequías y heladas en el oeste del país e inundaciones en el este afectaron la producción agrícola y agropecuaria de una quinta parte del territorio boliviano, extensión que abarca alrededor de 250 mil kilómetros. A esto se suman los efectos del chaqueo que hasta la fecha han constituido 34 mil focos de incendio y han perjudicado alrededor de 1.5 millones de hectáreas en seis regiones.

El presidente venezolano Hugo Chávez, a tiempo de convocar a una cumbre extraordinaria de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de América (ALBA), con el objetivo de discutir la crisis alimentaria mundial, señaló que si todo el mundo se encuentra en situación de crisis alimentaria es a causa del “modelo económico, político y social del mundo lo que está en crisis, el modelo capitalista”.

El biocombustible, una fuente de energía que se obtiene a partir del procesamiento de productos como azúcar, trigo, maíz o diversos cereales de carácter oleaginoso, es otro elemento señalado como causa de la crisis alimentaria global, debido a la utilización de productos que sirven para el consumo humano en la fabricación de éste raciona la producción de cereales entre las personas y su elaboración.

Escases e inflación 

Dentro de los primeros efectos de la crisis, se registró una disminución cuantitativa de algunos alimentos en los principales mercados y centros de abasto, así como el alza de precios en los mismos. Este efecto causado por el daño a los cultivos y ganado ha llevado a la apreciación de los víveres en relación al precio y acceso.

La inflación en el precio de alimentos corresponde a lo anunciado en las previsiones del Banco Central de Bolivia (BCB) y alcanza cifras entre el 30 y 40 por ciento.

Debido a que el alrededor del 90 por ciento de las áreas cultivadas de Bolivia carecen de sistemas de riego o estrategias de protección en relación a la sequía u otras adversidades climáticas y fenómenos naturales, más de la mitad de la producción del país ha sufrido percances, estos hechos se traducen en reducción de los alimentos, incapacidad de cubrir mercado interno y menos aún posibilidades de exportación, lo que genera descompensaciones económicas significativas y de gran impacto.

El incremento en el precio de los alimentos ha sido corroborado por el presidente del Banco Central, Gabriel Loza, quien pronosticó un “alza en la inflación por el impacto en la producción de alimentos” durante el segundo semestre del 2010.

Daños agrícolas y de recursos naturales 

Einstein Tejada, coordinador de la FAO indicó en una entrevista al diario Nacional de Caracas que las áreas más afectadas son aquellas que componen la zona andina, la parte sur del Chaco donde el principal problema es la sequía y las zonas del oriente boliviano que mantiene un fenómeno inverso de constantes lluvias e inundaciones que malogra la producción agrícola en algunas regiones.

El informe emitido por el gobierno cuantifica los daños en 16 mil cabezas de ganado y alrededor de 24 mil hectáreas de cultivos, entre los cuales se encuentran cereales y productos oleaginosos, así como graves perjuicios a la actividad piscícola con la muerte de millones de peces pertenecientes a los ríos de la región.

Perspectivas

El gobierno boliviano se ha mostrado optimista frente a las consecuencias de la crisis en el país y ha señalado a través de ministros y viceministros que los diversos programas de seguridad alimentaria que se desarrollan en la actualidad, así como otros que se están creando sobre la base de la misma temática prometen coadyuvar a que en Bolivia no se presente una escases de alimentos ni se incrementen más los precios de los mismos, en espacial a causa de la especulación.

Nemesia Achacollo, ministra de Desarrollo Rural, señaló a la prensa local que son evidentes los efectos causados por el cambio climático, sin embargo descartó la posibilidad de una crisis alimentaria en Bolivia, a los que adjuntó que no es necesario ingresar en situación de alarma debido que desde su óptica no existe riesgo de crisis alimentaria en Bolivia, opinión corroborada posteriormente por el viceministro de Desarrollo Agropecuario Víctor Hugo Vásquez.

De acuerdo a la información de estas autoridades nacionales, Bolivia presenta niveles y planes de contingencia para sobrellevar una crisis alimentaria, por lo que se descartó la idea de una catástrofe causada por la falta de alimentos o la inaccesibilidad de los mismos.

Diversos productos como la leche, carne, algunos cereales y papa concentran las prioridades gubernamentales en materia de proyectos que fomenten la seguridad alimentaria y eviten que se caiga en cuadros de desnutrición o aumento de la pobreza.

Para los productos alimenticios más sensibles respecto a la estabilidad de precios como azúcar, harina y aceite también se garantizó la estabilidad, de acuerdo a declaraciones del viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, Víctor Hugo Vásquez Mamani, vertidas a ABI. “Si es que los productores de azúcar y de aceite no regularizan los precios para que lleguen al mercado en forma racional, el Estado se verá en la obligación de tomar los recaudos necesarios que garanticen la vigencia de precios justos”, en la misma línea amenazó con medidas como la suspensión de las exportaciones a los productores, puesto que deben garantizar primero la demanda del mercado a precios justos antes que exportar.

El Viceministro añadió que están implementado otras estrategias de seguridad alimentaria como el Programa de Apoyo a la Seguridad Alimentaria (PASA); el programa de Valorización de la Economía Campesina de Camélidos (VALE) e Iniciativas Alimentarias Rurales (Criar).


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Crisis alimentaria en el mundo 

Los efectos del cambio climático han desatado una serie de fenómenos que van desde sequías a inundaciones alrededor del mundo, dejando o varias regiones afectadas y desatando un desequilibrio productivo que parece generar efectos de crisis alimenticia en diversas regiones del planeta.

La elevada lista de países que podrán presentar inseguridad severa de alimentos, presentada por Telesur, incluye a: Nicaragua, Haití, República Dominicana y Bolivia en Sudamérica; Etiopía, Kenia, República Democrática del Congo, Burundi, Ghana, Costa de marfil, Guinea Bissau, Chad y Sudán en África y Chechenia, Nepal, Pakistán y Timor Oriental en Asia.

De acuerdo a previsiones de la FAO respecto a la agricultura de secano, el 87 por ciento de la superficie agrícola que se tiene en América del Sur, será la más afectada por las alteraciones del ciclo hidrológico, sobre todo los pequeños cultivos de maíz que son sumamente sensibles al clima. Los países más afectados por el cambio climático y la crisis alimentaria son: Paquistán y Niger, países que han sido víctimas de fenómenos climáticos extremos.

Paquistán

Paquistán, se ha visto en una situación precaria luego que 20 millones de personas fuesen afectadas por inundaciones, la tragedia dejó a 4 millones sin viviendas y propició la desaparición de un número cercano a 200 mil animales.

Esta región ha solicitado ya el envío de ayuda con alimentos y medicinas, elementos indispensables para garantizar la supervivencia tanto de los damnificados como el ganado. En este momento el principal peligro que corre la población afectada consiste en la muerte por inanición, según declaraciones vertidas por Elyzabeth Byrs, portavoz de la oficina humanitaria de la ONU, a prensa internacional.

El informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) respecto a la situación paquistaní ha señalada que existe el riesgo de que se enfrente una situación de doble escasez de alimentos, debido a la muerte de miles de personas por inanición y millones de unidades de ganado y aves de corral en condiciones similares.

Níger

Las inundaciones en esta región ya han dejado afectadas a más de 110 mil personas y miles más en condiciones de desamparo y desnutrición a causa de la precariedad existente en el lugar para conseguir alimentos. Dentro de la cuantificación de personas en situación de hambre se encuentran 700 mil familias.

Luego de una sequía, Níger se vio afectada por el crecimiento del río que lleva el mismo nombre, el cual ha alcanzado su mayor nivel en más de 80 años. Otros conflictos como inundaciones en todo el país obstaculizan el reparto de alimentos, hecho que agrava su situación de “doble desastre” debido a que la crisis alimentaria iniciada por sequías se ha visto empeorada por las fuertes lluvias recientes y a dos meses de la época de cosecha.

Crisis de los cereales

Una de las peores sequías vividas por Rusia provocó la caída de la producción al punto llevar a este país a suspender sus exportaciones, decisión a la que podría sumarse Ucrania, que hasta la fecha ha reducido en 3,5 millones de toneladas sus ventas al exterior.

La sequía arrasó con más de 11 millones de hectáreas de cultivos, hecho que ha abierto la posibilidad que Rusia deba importar granos en los últimos meses.

Las acciones de ambos países han sido fuertemente criticadas por el Banco Mundial, entidad que considera que estas acciones podrían causar un nuevo episodio de crisis alimentaria global, puesto que Ucrania es el sexto exportador mundial de trigo y el primero de cebada.

La medida tomada por Rusia parece haber creado hasta el momento un desbalance en las cifras de importación y exportación en países dependientes de este cereal, lo que deja a la Unión Europea con la posibilidad de una subida en los precios de estos cereales.




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Programas para contrarrestar la crisis de alimentos en Bolivia 

Las previsiones de crisis alimentaria en Bolivia han motivado una serie de proyectos que buscan contrarrestar este fenómeno, estos van desde la promoción de la producción agrícola hasta las alianzas estratégicas con países latinoamericanos que padecen inclemencias climáticas similares a las de la región boliviana.

Funcionarios de gobierno junto a organismos internacionales han comenzado a diseñar estrategias que contengan una posible crisis alimentaria en Bolivia con el objetivo de reducir los efectos del cambio climático y desastres naturales, y, garantizar la sostenibilidad de los sistemas de producción. Dentro de estas acciones se encuentran: El apoyo al uso de semillas de calidad y la eliminación de la fiebre aftosa en el ganado hasta el 2011.

El primer proyecto busca fortalecer y apoyar la producción de semillas “de calidad” de alimentos como la papa, maíz, frijol, quinua y habas, productos de consumo importante en las áreas urbana y rural del oeste del país. Este se desarrolla en las regiones andinas de Bolivia y forma parte de una estrategia conjunta que abarca a Perú y Ecuador, países que también han sufrido inclemencias climáticas como la helada y sequía.

El proyecto busca incluir a más de 5 mil pequeños agricultores en los tres países y realizar acciones coordinadas con empresas y organizaciones chicas de semilleros que puedan insertarse en las cadenas productivas.

Esta iniciativa busca contrarrestar los efectos de la crisis en la producción de alimentos cultivables, en especial luego que la ola de frío polar, que afectó a todo el continente, dejase en Bolivia terribles repercusiones económicas y de perjuicio a la vida silvestre de varios lugares.

El segundo proyecto, que también cuenta con la colaboración de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) consiste en el apoyo económico para el control Progresivo de la Fiebre Aftosa en el marco de la Comunidad Andina (CAN).

El monto global asciende a 6,7 millones, de los cuales corresponden a Bolivia 751 mil dólares para consolidar la erradicación de la fiebre aftosa en el ganado, meta que el país piensa lograr hasta el 2011.

Una de las medidas que empezó antes de la amenaza de crisis de alimentos y continuarán en vigencia para controlar la inflación en productos alimenticios es el programa de “precios justos” que en procura de seguridad alimentaria atraerá una inversión de 50 millones de dólares en proyectos.

de los proyectos ya implementados se encuentra el de Apoyo a la Seguridad Alimentaria y el de Valorización de la Economía Campesina de Camélidos que beneficiará principalmente al sector andino del país; el plan de Creación de Iniciativas Alimentarias Rurales para la implementación de tecnología productiva y mejoramiento de la producción; y el Repoblamiento Ganadero.

Otros cuatro programas que se concentran en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para abordar y erradicar la pobreza y la desigualdad se han ajustado a la lucha por evitar una crisis alimentaria en el país, estos abarcan: El Programa de patrimonio productivo y ciudadanía a mujeres en extrema pobreza de Bolivia; Apoyo y acompañamiento al proceso de transición de modelo democrático en Bolivia: Promoviendo el cambio en paz; Programa de fortalecimiento de la capacidad de respuesta local para la ejecución de iniciativas sectoriales y finalmente, Integración de productores andinos indígenas a nuevas cadenas de valor nacionales y mundiales. >

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