lunes, 16 de abril de 2012

El desastroso estado del tráfico y vialidad en El Alto.


El Alto
Mario R. Duran Chuquimia (*)
Tengo una reunión a las 11:30 en Plaza Murillo, considero que salir una hora y media antes es suficiente como previsión a los paros y bloqueos que afectan a La Paz. En la medida que el minibús avanza por las calles, me pregunto por las constantes piruetas y cambios de vía que hace el chofer y veo las razones, las avenidas de El Alto parecen vías bombardeadas, con huecos de todas las formas y tamaños imaginables, los frecuentes rompemuelles no tienen señalización y no hay policías.
Es el resultado de sucesivas gestiones municipales que desde hace años, no realizan mantenimiento preventivo y correctivo del estado de las vías urbanas en la ciudad más joven del país. Eso si sobran las fotos del munícipe de turno entregando calles y avenidas, pero lo que esconde la foto, es que la mayoría de las vías no tienen sistemas de alcantarillado pluvial.
Viernes 30.03. 10:20. La movilidad se acerca a la cruz papal, en el horizonte se ve el puente distribuidor de la Ceja de El Alto y una trancadera inmensa, el chofer intenta tomar el desvió por la avenida Fuerza Aérea que rodea al aeropuerto, donde se registra otra inmensa fila de vehículos sin poder moverse. Ni modo, a caminar bajo el sol se dijo.
Llego hasta el inicio del puente distribuidor, de los dos carriles existentes, uno permite el paso de vehículos, el otro avanza lentamente al ritmo del llenado de los minibuses del transporte público formando un cuello de botella y lo que puede llamarse acera está llena de vendedores. No veo ningún policía que ordene el tráfico tampoco se encuentran funcionarios municipales disfrazados de cebras.
Este cuello de botella se forma todos los días, a todas horas. Pierdo 15 minutos en pasar el puente distribuido a pie, esquivando otras personas, soportando gritos de los voceadores y bocinas de carretera.
Viernes 30.03. 11:10. Llego al inicio de la avenida Montes, el chofer del minibús es previsor, ante los conos de desvío que anuncian un bloqueo, toma la avenida Sucre haciendo un rodeo por el centro de La Paz, hago detener el minibús y llego caminando a la Plaza Murillo, 5 minutos antes de la reunión. En total, 85 minutos utilizados para un trayecto que no requiere más de 45 minutos en un día de tráfico despejado.
Viernes 30.03. 17:00. Estoy en el punto de parada frente a la iglesia de San Francisco, los reguladores viales del Gobierno Municipal de La Paz (GAMLP) ordenan a las personas que quieren ir hacia El Alto y villas de la periferia paceña en filas, obligan a los vehículos a mantener el orden y llaman la atención a los choferes díscolos. En competencia, la policía tiene igual número de efectivos que los reguladores viales, ordena a los choferes, emite boletas y usa megáfonos para hacerse oír.
La presencia municipal y policial tiene resultado, lo que antes era un concurso de codazos y empujones para abordar un vehículo, se transforma en un abordaje tranquilo. Eso sí, la policía y el GAMLP, todavía no controlan el cobro por tramos que significa la elevación en un 200% de la tarifa del transporte público. Llego a El Alto en 35 minutos.
Viernes 30.03. 18:45. Desde el puente distribuido veo el peaje de la autopista, la avenida Juan Pablo II, la carretera a Oruro, la vía que comunica con la av. Naciones Unidas y en todos lados, se encuentra a la reina de las calles alteñas, la trancadera; mas allá, grupos de personas que abordan vehículos de transporte lo hacen a estampida, en medio de empujones y dedos agiles que te sustraen el celular o alguna pertenencia.
En algunas calles, vecinos auto-organizan filas y esperan al microbús que funciona a gas natural con pasajes y rutas pactadas; en otras calles, los choferes que hacen dogma de fe de la libre oferta y demanda, suben los precios del pasaje en 50% o se paga más o el traslado es por tramos.
Por los alrededores de la avenida Antofagasta, los minibuses tienen que avanzar en medio de los puestos de venta que ocupan acera y calzada junto a compradores, incluso en algunas calles, ya no permiten el paso de vehículos por la presencia de mercaderes. ¿Y la policía?, es de suponer que se encuentra en las oficinas de la FELCC o Tránsito.
Domingo 1.04 11:00. La intersección entre la avenida Alfonso Ugarte y la avenida Juan Pablo II, uno de los accesos a la feria 16 de Julio, empieza a mostrar signos de trancadera, por un lado, los vendedores que ocupan las aceras obligan a los peatones a transitar por la calzada, los vehículos que llevan pasajeros hacia el lago Titicaca arman doble fila y la vía se reduce a dos carriles y se forma un cuello de botella.
La policía ordena el lento tráfico pero cuando se retira a las 18:00 ni la habilitación de un nuevo carril en la contrarruta permite el paso del tránsito, tanto así, que un tramo que en días normales se recorre en cinco minutos, se transforma en un calvario de sesenta minutos de espera. Puedo seguir con los relatos del pésimo manejo del tráfico y vialidad en El Alto, pero creo que la situación es evidente.
En cuanto a las respuestas, estás nacen de las conversaciones con choferes, con los vecinos, de consultas a autoridades del municipio, algunos muestran experiencias exitosas, otras ideas posibles de realizar, algunos fracasos y las detallo a continuación:
Los distritos 7 y 8 en la periferia de El Alto renegociaron las condiciones de transporte con los sindicatos de transportistas que prestan el servicio. Mediante bloqueos de calles y secuestro de vehículos obligaron a los sindicatos a mantener la tarifa mínima de 1 bs en el día y a regañadientes 1,5 bs en las noches.
En algunas zonas, pese a las amenazas de roturas de vidrios, vecinos con vehículos organizan el servicio de transporte de las ex -trancas hacia las villas de la periferia. Lo interesante es que el acuerdo por el servicio de transporte se firma entre las juntas de vecinos y los sindicatos de transportistas sin presencia ni aval de instituciones estatales (1). En otras zonas, como Villa Adela y Ciudad Satélite, operan servicios de radiotaxi, que garantizan velocidad a costo de pasajes más elevados.
Los choferes están conscientes del cuello de botella en el que se a convertido la Ceja, del estado de las calles y los aportes vía impuestos que realizan al municipio de El Alto, una medida que utilizan para graficar la caída en sus ingresos es el numero de vueltas que realizan antes seis a siete ahora de tres a cuatro dicen; de contratar a un voceador, ahora trabajamos sin voceador o nuestra pareja con hijo en brazos cumple esa labor (2); me dicen que la restricción vehicular sería una buena medida pero dudan del cumplimiento por parte de los "otros" sindicatos.
Sobre las calles me dicen "eso desgasta feo la maquina, joven", todas las avenidas tienen baches, hasta en algunas calamina parecen y se preguntan "¿Dónde está la plata de los impuestos que pagamos?", cuando les pregunto por la policía, sonríen con ironía y dicen "esos liquichiris" (3).
El municipio de El Alto en manos del Movimiento Al Socialismo (MAS) continua la estrategia del "dejar hacer, dejar pasar" de la gestión de Fanor Nava, es decir, continúa con el trabajo de las cebras que ordenan el tráfico vehicular frente a las oficinas de la alcaldía en el surtidor Victoria en la carretera a Oruro, en la calle 4 y 5 de la zona 12 de Octubre y la cruz papal, eso sí, cada cierto tiempo, quienes hacen de cebras con sus trajes descoloridos, protagonizan huelgas exigiendo el pago de salarios adeudados.
El último intento del gobierno municipal de ordenar las paradas en la Ceja de El Alto, tropezó con la resistencia de los transportistas; el anunciado control del cobro por tramos por parte de las sub-alcaldías anunciado con bombos y platillos por el alcalde Patana peca de iluso, las sub-alcaldías no cuentan con el personal suficiente ni la capacidad técnica para realizar controles viales. Todavía no es posible de valorar el trabajo de los reguladores viales anunciado por el municipio (4).
El sindicato Expreso, que cubre la ruta de la plaza Alonso de Mendoza y la plaza central de Villa Adela y pionero en el transporte masivo, está buscando apoyo estatal para la adquisición de buses de gran capacidad para el servicio privado de transporte masivo, analizando las condiciones de las avenidas, el éxito de esta iniciativa dependerá de una agresiva campaña de educación vial, convenios con los sindicatos de transporte que permitan el establecimiento de paradas y vías de circulación rapidas (5).
Tal el desastroso estado del tráfico y vialidad en la ciudad más joven de Bolivia, en síntesis, lo que hace falta es una mirada de futuro sobre el desarrollo de esta ciudad, tener planes factibles en tráfico y vialidad y gestores públicos con la capacidad de ejecutar planes de desarrollo, aunque – hay que reconocerlo – soñar no cuesta nada.
El Alto, 9 de abril de 2012.
Notas:
(1) Ver "Vecinos secuestran 11 minibuses y logran expulsar a un sindicato" en http://elaltobolivia.blogspot.com/2012/03/vecinos-secuestran-11-minibuses-y.html
(2) Ver "2.200 voceadores se quedaron sin trabajo debido a la inflación"
en http://www.cedla.org/obess/content/4982
(3) Liquichiri, en aymara, el que saca la grasa.
(4) Ver "Alcaldía alista la restricción vehicular en la urbe alteña" en
http://elaltobolivia.blogspot.com/2012/03/alcaldia-alista-la-restriccion.html
(5) Ver "Fejuve: El Alto está cerca de contar con el transporte masivo" en http://elaltobolivia.blogspot.com/2011/03/fejuve-el-alto-esta-cerca-de-contar-con.html
(*) El autor es ciudadano boliviano radicado en la ciudad de El Alto.

Compartir

Ningun Comentario : "El desastroso estado del tráfico y vialidad en El Alto."

Imprimir Imprimir la Noticia