viernes, 2 de diciembre de 2011

No seas burro

"No seas burro" – "Oye, no me estés insultando" – "Si no te estoy insultando, te estoy aconsejando; no seas burro". Sucedió hace un par de años en la por entonces fatídica, por su orfandad de semáforo, esquina de la calle Moldes esq. Chuquisaca de nuestra capital. Quien recuerde esa esquina hace algunos años en un día de semana entre las 5 de la tarde y las 7 de la tarde podrá poner el texto en contexto. Justamente la calle Moldes se vuelve más angosta en esa esquina, justamente en esa esquina (la que se angosta) solían estacionarse vehículos a ambos lados. Para rematar, si una se angosta, la otra se ensancha, la calle Chuquisaca, justo en esa esquina se ensancha. Es decir, a un lado quedan calles angostas y al otro calles anchas. Escenario perfecto para un sinfín de accidentes y la entretención de un simple espectador cada vez que se detenía a escuchar insultos e improperios entre choferes varios. Hace quizás un año existe semáforo, los insultos y los accidentes se han reducido, pero el tema de fondo continúa.

Ese primer párrafo fue escrito ayer, aunque podría haber sido escrito hace un par de años. Impresionante, cuando ya tenía en mente que quería escribir sobre esto comencé a prestar más atención a detalles. Realmente es increíble como la falta de educación, sea vial, social, familiar o lo que se le ocurra, se hace mucho más evidente cuando se le presta atención. Desde los obreros de una empresa de servicio de mantenimiento que por comodidad deciden estacionar del lado izquierdo cortando todo un carril de tránsito, tal cual ilustra la imagen tomada el día de hoy, hasta aquellos dos policías en moto que hoy pasaron por mi lado derecho, siendo que yo estaba en el carril derecho, apurados por ir a almorzar (y haciendo la vista gorda a toda una cuadra de vehículos estacionados donde no deben en el inicio de la calle 21 de Mayo). No serían del Organismo Operativo de Tránsito, o al menos eso decido creer. Pasando por la doña que cuida vehículos afuera del Cine Center en los espacios de estacionamiento, aquellos que por mandamiento del Plan Regulador una edificación de esas características debe ofrecer a los al público en general, y se enoja cuando no le das dinero por su "servicio", además con el alegato de "parquear aquí no es gratis, joven", pasando también por grandes, medianas y pequeñas empresas que deciden hacer uso de la vía pública como propiedad privada colocando vallas, conos o cualquier otro elemento con la leyenda de "sólo para clientes". Siguiendo conmigo mismo que muchas veces decido detenerme en doble fila porque "es sólo un ratito". Y terminando en aquel motociclista (en Harley Davidson) que decide gritarme "camina más rápido" cuando cruzaba la calle y mi andar evito que pueda hacer roncar su motor.
Y es que la lista de ejemplos se puede tornar en interminable, desde los más ingenuos hasta los más ingeniosos, desde los más inocentes hasta los más trágicos. Creo firmemente que el asunto está en la visión que se tenga de la situación y fundamentalmente de un concepto que traspasa religiones, sociología, negociación y hasta el amor, llámelo otredad, prójimo, empatía, ponerse en el lugar del otro, imperativo categórico o cómo usted quiera, es lo mismo, simplemente comprender que la situación en la que me encuentro tiene más actores que yo mismo, que mi óptica de protagonista sólo es tal en mi universo y no lo es en el de mi vecino. Es parte del mirarse en el espejo y tratar de verse como un ajeno. Hacer como el chofer del inicio, cada mañana, con mucha seriedad, como se deben dar los buenos consejos, decirte a ti mismo; "No seas burro".


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